Machismo y violencia hacia la mujer

Fuentes: Carolina DíezTheEllenShow

Son dos conceptos diferenciados o, al menos, diferenciables.

La violencia hacia la mujer es ejercida casi en su totalidad por varones.
El machismo es un concepto cultural con origen en el hombre, pero absorbido y manifestado durante siglos tanto por hombres como mujeres, normalizado en muchos comportamientos y defendidos en algunos casos por un sexo u otro indistintamente.

Sin embargo, las reclamaciones feministas del siglo XXI meten en el mismo saco ambos conceptos incluso terminológicamente hablando ("violencia machista") lo que crea el falso efecto de que machismo y violencia van de la mano. Esto hace que se extienda la idea de que el único objetivo del cambio es el sujeto varón, que carga con toda la responsabilidad de ambos problemas. Esto hace que en algunos casos se criminalice al hombre y se le aparte del movimiento feminista.

Mientras que la violencia hacia la mujer hay que combatirla esencialmente educando al varón (pues es el sujeto que la ejerce) en la no violencia en general, y en el respeto y la protección hacia la mujer en particular, el machismo debe ser combatido en todos los frentes y sexos, educando al hombre y a la mujer en la igualdad real (de derechos, obligaciones y capacidades), en el empoderamiento de la mujer frente a si misma (no frente al varón, no crear enfrentamiento), en la autodeterminación (sacudirse los modelos preconcebidos socialmente de orientación laboral, modelo familiar, etc.), educar a la mujer en el abandono del victimismo, educar a ambos en la igualdad de oportunidades (no de resultados o "paridad"), equiparar los derechos y obligaciones familiares de modo que desaparezca la desigualdad frente al mercado laboral, etc. todas estas medidas están orientadas a ambos sexos, pues ambos llevan siglos "acomodados" en el modelo machista y, ahora que despierta de nuevo el feminismo, lo debe hacer en ambos sexos y son ambos quienes deben sacudirse el machismo. Importante recalcar que estos cambios y modelos educacionales no son inmediatos y es presumible que conlleven un tiempo de arraigo social.

Al mezclar y confundir el objetivo de cambio en el caso del machismo se normalizan casos como la exclusión del hombre en la Carrera de la Mujer, cuyos fines benéficos deberían convertirla en algo extensible a todos los sexos, o la sexualización de mujer a mujer convertida en "broma".

Anexo 14/12/2018: Cuando hablo de violencia hacia la mujer me refiero a la física. Si bien existen otras expresiones de violencia no física a considerar, no hay que catalogar todas las actitudes machistas como violencia hacia la mujer. Pongo como ejemplo el condicionamiento social que se ha desarrollado durante siglos sobre la función de la mujer en la sociedad o su orientación laboral por ejemplo. A mi modo de ver el condicionamiento social basado en juicios varoniles los catalogaría como machismo pero nunca como violencia. Pongamos que unos padres empujan a su hija a estudiar e interesarse por un futuro de perfil tradicionalmente femenino (digamos que se prepara para enfermería). La están educando basándose en un modelo social heredado de la cultura patriarcal de siglos pasados. ¿Están esos padres ejerciendo violencia hacia su hija? Yo no lo creo. Es una educación machista, pero no violenta.

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